Mora Anto, FlorenciaParedes Moreno, Angel Yesid2025-03-122025-03-122024http://hdl.handle.net/11522/4616En este mundo y su vasta -a la vez relativamente corta- historia, es posible notar: múltiples cosas que existen o han existido, comparten orígenes comunes. Así como múltiples géneros musicales -conjunto a los fenómenos en tiempos anteriores y revoluciones culturales propiciadas en los mismos- se derivan de la existencia de los dos grandes nombres en este título; campos de estudio y discursos enteros, se cimientan en suelos de alguna manera compartidos. La filosofía y las artes van cada una por trayectos considerablemente peculiares, disimiles en múltiples aspectos incluso. Sin embargo, convergen en varios puntos fundamentales. La filosofía como práctica, como modus vivendi nació del prurito por conocer, dejado por el embriagante efecto del asombro en la mente del ser humano. Como es imperativo conocer y destella dentro nuestro el deseo de introducir todo en cuanto posible a nuestro entendimiento; asimismo, nos es menester ver la dimensión expresiva de las ideas. ¿Qué sería del humano sin el arte para hacer algo con lo que vive, y expresar pedazos de sí mismo, sus ideas, experiencias, en obras que responden a la necesidad de crear, explicitar, comunicar? La práctica de las artes, el pensamiento y tratamiento de estas acompañadas de un cierto afán por lo reflexivo, caben y resultan enriquecedoras en el ejercicio de la transformación y construcción de carácter. Tal ejercicio es a su vez un acto altamente compatible al modus vivendi filosófico. El antecedente del Blues y el Jazz, que esclavos, parias, marginados y sus progenies hayan contribuido dentro un muy variopinto crisol, a la amalgama cultural que se hizo sonido, cantado sus historias y pesares, escasas alegrías y aconteceres cotidianos, bailando al son de su melancolía, o chirriando del júbilo en el poco espacio de regocijo habitable. Funge como el más vívido ejemplo de la práctica del arte como respuesta a las necesidades del sujeto, y acto muy afín a la filosofía. Aquellos progenitores de la música, respondieron a las mortificaciones de sus días, con el arte. Reflexionando, siendo atravesados, experimentando en carne e ideas, lo que su contexto tenía para ofrecer; conociendo de sí mismos y su entorno, simultáneamente creando y expresando lo que se desprendía de ello. Puesto que de la vida misma se hace filosofía, de la vida misma y sus azares, vicisitudes y entramados, se obtiene también la chispa de la que encender las ascuas de la producción (Poiesis) y dar vida a creaciones artísticas, como potenciales respuestas a las necesidades de mundo y reconocimiento. El Blues fue un instrumento entonces, un canal, un fenómeno y una revolución en la cual propiciar la creación de relatos audibles viscerales y auténticos, el Jazz, una figura representativa de múltiples fenómenos en su espacio y tiempo, un reflejo de la cultura de los pueblos que lo hicieron en diálogo con ese peculiar estilo. Ambos brillan como dos pilares de la historia y la cultura por todo lo que de ambos se desprende y lo que significaron desde sus acendrados orígenes77 p.application/pdfspaBluesJazzFilosofíaEpimeleiaÉticaPhilosophyEthicsPies negros, pies ñapangos: filosofía en el blues y jazz.http://purl.org/coar/resource_type/c_7a1fhttps://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/4.0/http://purl.org/coar/access_right/c_abf2