El conflicto entre consciencias en el presente industrial capitalista y la posibilidad de trascenderlo por medio del ritual

Abstract
Al construir nuestro ser a partir de abstracciones a posteriori, tras el pensamiento reflexivo, dentro de un mundo creado por nosotros mismos, nos encontramos ante a una condición indiscutible: somos seres mentalmente separados de la realidad por nuestra percepción y físicamente alejados del mundo de origen por nuestro mundo construido. El verdadero dilema empieza cuando la esencia de lo incierto busca trascenderse. Cuando el hombre deja de cuestionar su realidad y comienza a establecerla como invariable. Declarando su sistema de análisis como el único con valor pertinente, pues solo olvidando la relatividad de las cosas es que se puede tener la última palabra siempre. La importancia de entender la subjetividad de la percepción nace cuando se presenta este conflicto de imposición, pues la consciencia media la acción, y desde la acción se puede unificar y cuidar, o alejar y destruir. En la sociedad industrial capitalista en donde la economización de los elementos naturales se impone como herramienta alienadora de los cuerpos, condicionando el mundo circundante del ser humano por medio de estructuras tecnológicas, económicas y culturales que median su experiencia directa de la realidad, se vuelve esencial reconocer las estructuras que condicionan la forma individual de procesar los fenómenos y asumir el carácter construido del mundo industrializado, para así poder trascender la apariencia y la experiencia alienada —siempre orientada hacia el utilitarismo económico y productivo— en donde la sobreabundancia de estímulos artificiales y la reconfiguración del tiempo como recurso, limitan la posibilidad de una consciencia autónoma y de una relación equilibrada con el entorno y con los otros. Teniendo en cuenta estos factores, surge la pregunta del siguiente trabajo, en donde el concepto de umwelt propuesto por el filósofo y biólogo Jakob von Uexküll, será central para comprender el mundo único que habita cada ser, distinto del entorno físico objetivo, en donde su percepción especifica y capacidad de acción consolidan las bases de su realidad subjetiva. Así, en el presente trabajo se examina desde un enfoque interdisciplinario que articula filosofía, biología y neurociencia, cómo la subjetividad de la percepción interviene en la construcción de la realidad y en la interacción entre consciencias, dando lugar a conflictos derivados de la imposición de interpretaciones particulares. Asimismo, se explora la transición desde formas de umwelt integradas —propias de contextos vitales y comunitarios— hacia configuraciones individualistas, funcionales y moralmente limitadas, propias del sistema industrial. En este marco, se cuestiona la idea de una realidad objetiva y estable, proponiendo en su lugar una comprensión dinámica del conocimiento como proceso en constante actualización, vinculado tanto a la experiencia como a posibles campos de información atemporales que trascienden los canales sensoriales clásicos y las formas de temporalización establecidas. El estado de presencia es entonces propuesto como vía para suspender los condicionamientos perceptivos, posibilitando una experiencia directa del presente y una reconfiguración de la acción consciente. En este sentido, prácticas como el ritual, la meditación y la experiencia mística, son planteadas como medios para trascender la fragmentación dual y acceder a estados de unidad, en los que la relación entre el sujeto y su entorno se puede comprender desde la interdependencia. La superación del conflicto entre consciencias y de la alienación propia del sistema contemporáneo requiere una transformación en la manera de percibir y habitar la realidad. Al reconocer la unidad subyacente a la multiplicidad de los fenómenos, el individuo puede reorientar su acción desde el sentido, la presencia y el autoconocimiento, abriendo la posibilidad a una existencia menos fragmentada y más coherente con el Todo del cual forma parte. Cuestionar la subjetividad de la percepción y comprender el influjo del umwelt deja de ser un ejercicio meramente teórico y se presenta como una práctica de desautomatización de la consciencia, pues desarticula una de las bases más profundas del umwelt moderno: la ilusión de una consciencia autónoma, separada y transparente a sí misma. Revelar el carácter construido del mundo que se habita, abre un espacio para la presencia y para la experiencia de unidad, que desafía, desde adentro, las bases perceptivas y existenciales del capitalismo industrial.
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