Factores institucionales y brechas de implementación en la Política Pública de Juventudes

Abstract
Esta investigación identifica las falencias en la arquitectura institucional que resultan en una brecha entre el diseño normativo de la Política Pública de Juventudes en Santiago de Cali 2019-2028 y su implementación durante el período 2020-2025, a partir de una aproximación cualitativa con enfoque neoinstitucional. El estudio identifica como factores críticos la débil articulación interinstitucional, la limitada capacidad técnica de las entidades responsables y la participación juvenil restringida a mecanismos simbólicos, tales como la "semana de la juventud" y espacios consultivos sin capacidad decisoria. A través de una estrategia metodológica que combina revisión documental, entrevistas semiestructuradas a funcionarios y consejeros de juventud, se contrastan las lógicas institucionales con las percepciones de los actores juveniles. Adicionalmente, se presenta un análisis de las cifras de ejecución de indicadores del plan de acción de la política, evidenciando una evolución diferenciada: mientras en el periodo 2020-2023 menos del 52% de la inversión distrital presentó trazabilidad clara con los indicadores de juventud, en 2024-2025 se logró armonizar el 96% de los indicadores, aunque persisten deficiencias en transparencia y desagregación de beneficiarios. Se constata que la arquitectura institucional fragmentada, la alta rotación de personal técnico y la primacía de reglas informales sobre procedimientos establecidos generan un déficit de gobernanza que perpetúa las brechas de implementación. El trabajo concluye con recomendaciones para fortalecer el desempeño institucional, democratizar los espacios de participación e impulsar una gobernanza juvenil más efectiva.
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This study identifies shortcomings in the institutional architecture that produce a gap between the normative design of the Youth Public Policy of Santiago de Cali (2019–2028) and its implementation during the 2020 2025 period, based on a qualitative approach grounded in a neoinstitutional framework. The research identifies as critical factors weak interinstitutional coordination, limited technical capacity within responsible entities, and youth participation confined to symbolic mechanisms, such as “Youth Week” and consultative spaces lacking decision-making power. Through a methodological strategy combining document review and semi-structured interviews with public officials and youth council members, institutional logics are contrasted with the perceptions of youth actors. Additionally, the study analyzes implementation data from the policy’s action plan indicators, revealing uneven progress. While between 2020 and 2023 less than 52% of district investment showed clear traceability to youth-related indicators, by 2024–2025, 96% of the indicators had been aligned, although shortcomings remain in transparency and beneficiary disaggregation. Findings indicate that a fragmented institutional architecture, high turnover of technical staff, and the predominance of informal rules over established procedures generate a governance deficit that perpetuates implementation gaps. The study concludes with recommendations aimed at strengthening institutional performance, democratizing participation spaces, and promoting more effective youth governance.
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